e ncrucijadas o minosas
e sta
o scura
e speranza
o bnuvila
e l
o jo,
e scama
o prime
e ncierra
o bstruye.
e ncuentro
o btengo
e nfrento
o bservo
e xplico
o frezco.
e ntendimiento
o paco,
e legir
o pciones
e s
otorgar
e spacios,
o bsena
empresa,
o quedad,
e terna.
e nfáticamente
o pino:
o ptar
e nferma.
el blues del teléfono
Odio esperar a que suene el teléfono
un día soleado se vuelve gris
una sonrisa se vuelve mueca.
Odio tanto esperar a que suene el teléfono
Negras velas surcan los mares de mi pensamiento
Odio en extremo esperar a que suene el teléfono
tanto lo odio,
odio infinito, odio perverso
odio cóncavo y convexo
odio siniestro, tanto odio tanto
hasta que accidentalmente lo pierdo.
(el teléfono, bueno fuera que el odio)
Por lo menos ahora sé
que menos que nunca sonará el teléfono.
la oscuridad brilla
De pronto sentí que soy insuficiente, que necesito más, que he estado estancada.
De pronto quiero hacer, escribir, leer, viajar, amar, coger, reir, jugar, estudiar, ir más allá (porque viajar no solo es ir lejos, también es ir a lo más alto o a lo más profundo).
De pronto tengo la necesidad de quitarme el apego: nadie es mío, en nadie más tiene por qué estar mi seguridad.
De pronto siento que mi energía regresa, que los golpes sanan, que letras ya no producen heridas…
Pienso en todos aquellos que me han regalado su tiempo, sus enseñanzas: mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis maestros… y les agradezco infinitamente.
Pienso en todos mis amantes, que me han regalado su cariño, y han compartido conmigo su cuerpo y sus caricias… les agradezco inmensamente.
Pienso sobre todo en él (que sin saberlo), en ese bellísimo encuentro, me hizo ver que hay otra forma de darse, de sentir plenamente, sin esperar nada más, con toda la tranquilidad que da la libertad, me hizo reflexionar que de los otros no puedo esperar más que la inspiración, la poesía y lo etéreo, que el verdadero amor soy yo, es mi cuerpo.
(de pronto me sentí el señor Burns diciendo: les traigo amor! jajaja)
ventana 2
A través de los cristales veo la lluvia avalanzarse horizontalmente sobre el marco vertical de la ventana.
Pienso en mi soledad como un producto de las decisiones que estoy tomando.
Me doy cuenta que me acompañan las letras, que las traigo pegadas, que cuando vomito, las vomito.
Y la música me tiene a mí como siempre.
“Smile everyday” dice la taza de gato sonriente.
Tengo que tomar una decisión sobre el siguiente paso.
Pongo en la balanza mis opciones y me inclino a uno u otro lado.
La soledad es una decisión en la que no hay muchas opciones.
Afuera llueve todavía, a dios gracias, ya verticalmente.


