Desmoróname
Desmoróname
partículas fricativas me conmocionan
ansiedad inmensa
desaceleración.
Desmoróname
no tengo fe y no tengo ganas
no tengo historia, no tengo palabras
sólo silencios, sólo instantes
el camino se acaba
Desmoróname
la piel por el fuego se escapa
la ambigüedad, las llagas
indefinición pura: inhalada.
Desmoróname
ata mis manos y susurra a mi oído
miénteme
miénteme más
olvida la eternidad
olvida tu maldad
olvida la felicidad
sólo desmoróname.
la oscuridad brilla
De pronto sentí que soy insuficiente, que necesito más, que he estado estancada.
De pronto quiero hacer, escribir, leer, viajar, amar, coger, reir, jugar, estudiar, ir más allá (porque viajar no solo es ir lejos, también es ir a lo más alto o a lo más profundo).
De pronto tengo la necesidad de quitarme el apego: nadie es mío, en nadie más tiene por qué estar mi seguridad.
De pronto siento que mi energía regresa, que los golpes sanan, que letras ya no producen heridas…
Pienso en todos aquellos que me han regalado su tiempo, sus enseñanzas: mis padres, mis hermanos, mis amigos, mis maestros… y les agradezco infinitamente.
Pienso en todos mis amantes, que me han regalado su cariño, y han compartido conmigo su cuerpo y sus caricias… les agradezco inmensamente.
Pienso sobre todo en él (que sin saberlo), en ese bellísimo encuentro, me hizo ver que hay otra forma de darse, de sentir plenamente, sin esperar nada más, con toda la tranquilidad que da la libertad, me hizo reflexionar que de los otros no puedo esperar más que la inspiración, la poesía y lo etéreo, que el verdadero amor soy yo, es mi cuerpo.
(de pronto me sentí el señor Burns diciendo: les traigo amor! jajaja)
Tengo Bacanora mi amor
Girar
Todo gira en este momento
Un punto fijo
Una visión
Un deseo
Una canción
Una cicatriz
Todo gira alrededor de él
del mezcal.
Mezcal…
para pilotear sin rumbo mis sueños
para darle curso a mis obsesiones
para refugiarme en tus divinos brazos,
con el arrullo de tu voz
Mezcal para avivar mi fuego
Mezcal para empezar de nuevo
Mezcal…
epígrafe de una historia reciente
tu primer marido… te había advertido que si empezabas a tener una relación conmigo terminaría usándote como modelo en algún relato. También me dijiste que le habías contestado que no te importaba porque fundamentalmente estabas muy satisfecha con tu presente y te negabas a pensar en el futuro. Tenías razón. No sirve de nada pensar en el futuro. Nadie tiene futuro. El futuro no existe o más bien deja de ser futuro en el preciso instante en el que ya existe. Tal vez yo estoy cumpliendo con una predicción; pero tiene un carácter distinto al de aquel con el que la hicieron. No es la misma. El presente hace falso el futuro que pretendimos imaginar.
Envío. Figuraciones. Juan García Ponce
ventana 2
A través de los cristales veo la lluvia avalanzarse horizontalmente sobre el marco vertical de la ventana.
Pienso en mi soledad como un producto de las decisiones que estoy tomando.
Me doy cuenta que me acompañan las letras, que las traigo pegadas, que cuando vomito, las vomito.
Y la música me tiene a mí como siempre.
“Smile everyday” dice la taza de gato sonriente.
Tengo que tomar una decisión sobre el siguiente paso.
Pongo en la balanza mis opciones y me inclino a uno u otro lado.
La soledad es una decisión en la que no hay muchas opciones.
Afuera llueve todavía, a dios gracias, ya verticalmente.
ventana 1
Un barco vikingo zurca las nubes
no es mi culpa la metáfora gastada!
lo estoy viendo.
Escucho post-punk,
me doy cuenta que todo tiene un patrón.
Pregunto mentalmente
a las cosas que giran a mi alrededor
¿no se han dado cuenta
que el mundo no gira a mi alrededor?
Luego, más seria
si no se han cansado del desmadre
de las pilas y pilas de libros…
Y me acuerdo que las cosas son lo que son
no sólo porque no tienen remedio
también porque yo limpio los sábados
y ese día nunca estoy en la oficina.



