Odio esperar a que suene el teléfono
un día soleado se vuelve gris
una sonrisa se vuelve mueca.
Odio tanto esperar a que suene el teléfono
Negras velas surcan los mares de mi pensamiento
Odio en extremo esperar a que suene el teléfono
tanto lo odio,
odio infinito, odio perverso
odio cóncavo y convexo
odio siniestro, tanto odio tanto
hasta que accidentalmente lo pierdo.
(el teléfono, bueno fuera que el odio)
Por lo menos ahora sé
que menos que nunca sonará el teléfono.
Posted in: a renglón chiquito, para de hoy en adelante



Carlo Ponx
mayo 30, 2008
Carajo! y yo odio marcarlo.