Costumbres de gatos
A veces la tristeza
me hace bajar las orejas,
meterme bajo el sillón y no salir
hasta estar segura de que la luna está llena
y que entra su luz por la ventana.
A veces la felicidad
me hace dar brinquitos hacia atras y adelante
escribir cartas a los amigos vivos
y a los poetas muertos,
a los amigos y a los poetas malditos
(malditos de diferentes modos, eso sí).
Y escribirle cosas, así sin sentido
a los poetas que de un momento a otro
me dicen quedito al oído,
arañame la espalda, nomás poquito…


