iceberg
Estas euforias pasajeras
estas alucinaciones incesantes:
encuentros maquinados
encuentros imposibles.
No son más que un síntoma,
un paraguas azul
en la aleta de un pingüino
parado en la mitad de un iceberg.
El iceberg viene a ser el porqué de todo esto.
Montaña inmensa de hielo
qué imponente se erige
que impotente se derrite.
Poderosa metáfora
(una de mis favoritas).
Sólo que en esta ocasión
viene a ser insuficiente
para explicar que casi,
casi,
no me importa no volver a verte.
ya ni me acordaba
quesque este blog ya está en blogs méxico…
(yo ya ni me acordaba que había mandado los datos)


